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BIENVENIDOS A LA HUERTA SOCARRÁ

Quiero daros la bienvenida a esta iniciativa para recuperar variedades locales de la huerta tradicional de La Horcajada,un pequeño pueblo de Ávila dentro de la comarca agrícola del Alto Tormes.

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Nuestra huerta se encuentra en La Horcajada, localidad abulense regada por las aguas del río Tormes, tierra de buena gente y lugar donde nacieron parte de mis antepasados.

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Vista de La Horcajada desde la “Peña Gorda”

Esta localidad está dentro de la comarca agrícola del Barco de Ávila-Piedrahita, y englobado según el Consejo regulador en la zona donde se puede cultivar judías del Barco con la Indicación Geográfica Protegida (IGP), las cuales en 1989 obtuvieron el IGP, convirtiéndose en el primer producto leguminoso en obtener dicha indicación.untitled

Este IGP ha dado una fama casi universal  a las judías de esta zona, que se han convertido en un producto muy apreciado en todas partes.

Pero mucho antes de esta merecida fama, ya se cultivaba legumbre en toda la comarca. Antiguamente todas las tierras de la vega del Tormes estaban ocupadas de huertos donde los lugareños cultivaban hortalizas y legumbres para alimentarse y ganarse la vida, por lo que estas tierras conocidas como Las Vegas, eran muy cotizadas.

Hoy en día como ocurre en toda la zona rural española, y concretamente en Castilla, los pueblos están sufriendo una despoblación paulatina, y a pesar de que últimamente existe una corriente que pretende regresar a los pueblos en busca de una mejor calidad de vida, lo cierto es que con el envejecimiento de la población cada vez son menos los que se dedican a la agricultura, quedando así la mayoría de las tierras abandonadas o como huertos de entretenimiento para las personas que buscan comer un poco más sano.

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Noria abandonada

Esto ha provocado que muchas variedades hortícolas locales se estén perdiendo para siempre provocando un daño irreparable para la biodiversidad local. Cada vez son menos los que siembran variedades locales y quienes se dedican a la agricultura como hobby, sustituyen estos tesoros locales por el “típico plantón tradicional”, en algunos casos más productivo y fácil de conseguir, pero que duda cabe que con mucha menos adaptación a la zona y un sabor nada comparable a los originales.

EL PROYECTO

Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la Naciones Unidas (FAO) entre los años 1900 y 2000 se perdieron el 75% de las variedades agrícolas del mundo debido a la substitución de los cultivos locales por un número limitado de variedades agrícolas orientadas exclusivamente al rendimiento comercial.

Creemos que las semillas son vida, y como tal deben ser patrimonio de todos, no patentes industriales como ocurre en algunos casos de semillas híbridas y transgénicas, que atan de pies y manos al agricultor con una multinacional que solo busca el rendimiento económico.

Las semillas locales tradicionales aportan propiedades organolépticas muy superiores a las variedades comerciales imperantes, además de estar mejor adatadas a las condiciones ambientales locales lo que hace que respondan mejor a condiciones adversas. Esta biodiversidad hace posible que el riesgo de sufrir plagas se reduzca considerablemente con lo que la probabilidad de pérdidas masivas de cosecha es mucho menor.

Ante este panorama surgió la idea de recuperar variedades hortícolas locales y conseguir reproducirlas ecológicamente para aportar nuestro granito de arena a la conservación de estos tesoros naturales y contribuir a mejorar la biodiversidad de nuestra flora local.

LA HUERTA

Para ello contamos con una huerta en La Horcajada, la cual se ha dedicado desde muchos años atrás al cultivo tradicional de hortalizas. Consta de dos partes una de regadío en la que existen varios árboles frutales antiguos y otra dedicada a cultivos de secano. Después de unos años en barbecho, esta huerta volverá a ser un reducto de biodiversidad local.

Somos defensores de la agricultura ecológica, creemos que únicamente respetando los ciclos vitales de cada variedad y tratándolas naturalmente y libre de agrotóxicos, pueden conseguirse unos alimentos ricos y sanos que nos permitan tener una buena la salud, a la vez que respetamos la naturaleza que es fuente de vida. Creemos firmemente en el dicho popular “somos lo que comemos”. En la huerta nos guiamos mucho del refranero popular, que gracias a la abuela y a sus conocimientos del mismo, nos dan orientaciones estupendas de varios aspectos hortícolas.

Llevamos tiempo intentando recuperar semillas autóctonas naturales a través de amables agricultores que han colaborado con nosotros donándonos algunas variedades y otras obteniéndolas a través de pequeños trueques entre hortelanos aficionados.

Aunque seguimos buscando semillas locales, este año empezamos con el proyecto de reproducción de semillas autóctonas y para ello estamos ya a pleno rendimiento con las labores previas a la plantación, tareas imprescindibles para un correcto desarrollo posterior de los cultivos, y en cuanto las nieves nos lo permitan, nos pondremos con el trabajo de campo. Estas tareas son la planificación del huerto, preparado de la tierra e inicio de semilleros en las variedades que lo requieren.

Si os apetece descubrir la evolución paso a paso de este proyecto y conocer las variedades locales de nuestra huerta, os invito a seguir este blog, donde os mostraré el desarrollo completo de la huerta de principio a fin, como trabajamos nuestra huerta, como cultivar las distintas variedades locales en las que la joya de la corona serán las legumbres, sin dejar de lado obviamente al resto de hortalizas donde tendremos un apartado especial para las hortalizas exóticas, donde este año haremos un ensayo con una variedad de judía nunca antes plantada en España con más de 50 años de antiguedad. En resumen, un sitio donde compartir la experiencia que vamos adquiriendo con el trabajo y estudio diario de la tierra.

 

SEMILLAS DE PATATA

¿Habéis pensado para que sirven las flores de la patata? ¿Cuál es el fruto de la planta de la patata?

La patata es una planta de la familia de las solanáceas. A diferencia del resto de  solanáceas, que sus flores producen frutos comestibles, la parte comestible de la patata no es el fruto, si no la parte subterránea del tallo, cuyo engrosamiento forma un tubérculo.

En los extremos de los tallos aéreos surgen unas inflorescencias. Hay quien las corta para que la planta no pierda su energía en ellas y la dedique a engordar el tubérculo. Si no se cortan las flores y se polinizan, darán lugar al verdadero fruto de la patata, una baya de forma semejante a un diminuto tomate que contienen entre 200 y 400 semillas.

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En agricultura se suele buscar uniformidad y productividad en los resultados, por lo que el sistema de reproducción de la patata suele ser la reproducción vegetativa, es decir, se utiliza una patata para conseguir otras nuevas idénticas a la madre, similar al cultivo de los ajos.

Pero ésta no es la única forma de cultivar patatas, también se puede realizar por semilla, aunque sea más laborioso.

Las semillas contenidas en las bayas, están recubiertas por una sustancia mucilaginosa y es necesario retirársela para que puedan germinar. La variabilidad de la descendencia en este tipo de reproducción es muy alta, por lo que se puede obtener una cosecha de patatas muy dispar.

La patata obtenida mediante la semilla, no tiene que ser idéntica a la madre debido a la variabilidad genética, además su tamaño será mucho menor. Obtendremos una patata de pequeño calibre que podrá utilizarse como patata de siembra, de manera que en la segunda cosecha ya se conseguirán patatas de tamaño adecuado.

Este cultivo desde semilla, es muy largo, complicado y propenso a enfermedades por lo que no es adecuado desde el punto de vista económico de la agricultura. Por eso, este sistema es el utilizado en laboratorios para obtener nuevas variedades de patatas.

Aun así, puede ser un buen reto para los aficionados a la horticultura. Conseguir completar el ciclo completo de la patata, desde la semilla hasta la obtención del tubérculo puede ser un bonito experimento.

 

 

RIEGO POR GOTEO

Un buen sistema de riego es imprescindible para el buen desarrollo de los cultivos., Para nosotros es importante que sea respetuoso con el medio ambiente y nos ayude a ahorrar agua

Después de este último temporal de frío, lluvia, granizo incluso nieve, parece que empieza a mejorar el tiempo y llega la primavera para quedarse. Se va acercando el momento de sembrar la mayoría de hortalizas de verano, nosotros solemos hacerlo sobre el 15 de mayo que es cuando la probabilidad de heladas baja considerablemente. Para ello, ya teníamos la tierra preparada, la planificación hecha y los semilleros a punto, solo nos faltaba montar el sistema de riego.

Nosotros utilizamos el riego por goteo. Es un sistema muy útil y eficaz, nos ayuda a ahorrar agua, a regar únicamente donde es necesario y nos da libertad de poder ausentarnos del huerto porque el riego está automatizado.

Llevamos unos años probando varios métodos de riego por goteo, hoy os mostramos como lo tenemos montado para ahorrarnos trabajo a la hora de montar y regar.

En el huerto disponemos de una toma de agua donde tenemos colocado un programador de riego que funciona con pilas, es el responsable de activar el riego cuando nosotros lo programemos. Podemos programarle para que riegue el tiempo que nosotros queramos con la cadencia que necesitemos.

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De este programador sale un tubo ciego que lo tenemos enterrado hasta el limite del huerto, donde lo empalmamos perpendicularmente con otro tubo ciego mediante una pieza “T”. Este último, va a ser el tubo principal que recorrerá el lateral del huerto y desde donde partirán todas las mangueras de riego. IMG_20180502_163459

En este tubo principal, tenemos puesto tantas llaves de corte como surcos va a tener el huerto. Esto nos permite adaptar el riego a las necesidades particulares de cada cultivo.

Esta parte que hemos descrito, como no interfiere para nada en las labores del huerto, la tenemos fija todo el año, no la desmontamos nunca y así nos facilita el trabajo al montar toda la estructura.

Desde cada llave tiramos líneas perpendiculares de tubo de 16 mm con goteros incorporadas. Este tubo recorre el surco entero y al final lo cerramos con un tapón y lo atamos a una estaca para que no se mueva en toda la temporada. Esto mismo lo hacemos con todas las llaves que corresponden a cada surco.

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El tubo que utilizamos tiene los goteros separados a 33 cm. Hemos probado otros tubos de 30 cm, de 50 cm, tubo ciego que perforamos nosotros para colocar el gotero donde nos conviene… pero al final nos hemos quedado con los goteros a 33 cm por su versatilidad. Para los cultivos pequeños va estupendamente y para otros que necesitan un marco de plantación mayor como los tomates, dejamos un gotero entre medias sin sembrar o lo dedicamos a asociaciones beneficiosas como lechuga o cebolla.

Si no disponemos de una toma de agua,también se puede montar desde un depósito de agua. Solamente tenemos que elevar el depósito un metro del suelo para darle caída al agua y que tenga un poco más de presión. En este caso deberemos utilizar un programador que funcione con presiones menores.

Este sistema nos permite automatizar el riego, dándonos la posibilidad de ausentarnos del huerto y aun así regar con la cantidad justa allí donde es necesario.

OBTENCIÓN DE SEMILLAS EN VARIEDADES BIANUALES Y ALÓGAMAS

¿Se pueden guardar las semillas de plantas que se han espigado antes de tiempo? ¿Se pueden reproducir varias plantas de la misma familia a la vez?

En estas fechas estamos terminando los cultivos de otoño– invierno y empezando los de primavera- verano. Es el momento de dejar algunas plantas de invierno que previamente hemos seleccionado por sus características para que desarrollen semillas y así conservar simiente de los mejores ejemplares.

A la hora de reproducir plantas para obtener semillas hay que tener en cuenta dos variables importantísimas: el ciclo vital y el tipo de reproducción sexual de la planta.

El ciclo vital de la planta corresponde con las etapas por las que pasa la planta desde la germinación de la semilla hasta que muere. Algunas plantas son anuales y otras bianuales, esto quiere decir que algunas variedades completan su ciclo en un año y otras en dos. Las bianuales, el primer año se desarrollan y el segundo florecen y producen la semilla antes de morir.

Respecto el tipo de reproducción sexual, podemos dividir entre variedades autógamas y alógamas. La autogamia es un tipo de reproducción sexual donde las plantas se polinizan con el polen de la misma flor o planta, por lo que la descendencia es igual a la planta madre, mientras que la alogamia se trata de una polinización cruzada en la que la fecundación se da entre individuos genéticamente diferentes y la descendencia dará individuos distintos. Hay que decir que incluso en las variedades autógamas existe un riesgo de polinización cruzada por lo que siempre hay que tomar precauciones.

La mayoría de variedades hortícolas de invierno como las cebollas, zanahorias o las crucíferas suelen ser bianuales y alógamas, lo que dificulta enormemente la recolección de semillas. También en los cultivos de verano existen variedades alógamas.

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Tatsoi en flor, protegido con plástico y única crucífera florecida para evitar la polinización cruzada.

Entre los aficionados a la producción y conservación de semillas, existe el debate sobre cual es la mejor forma y el momento idóneo para la obtención de semilla. Lo ideal es que una planta que va a ser destinada para la obtención de semilla, además de tener cualidades buenas como producción, sabor, resistencia a plagas, adaptación al medio…etc, debe primeramente haber completado su ciclo vital, en el caso de las bianuales, dos temporadas. Hay veces que las plantas son sometidas a condiciones que no son las adecuadas y la planta percibe que va a morir y florece antes de tiempo para producir su semilla y reproducirse. Por ejemplo, un brócoli sometido a altas temperaturas, va a espigar probablemente antes de desarrollarse completamente. Esto no quiere decir que esa semilla no sea viable, que sí que lo es, pero estaremos guardando semillas de ejemplares tendentes al espigado y que no completan su ciclo vital, por lo que las cualidades de las plantas resultantes irán degenerando progresivamente.

Respecto al factor de la reproducción sexual, las plantas alógamas se reproducen por polinización cruzada, es decir que si hay cerca otra planta de la misma familia, es muy probable que se hibriden y las semillas que obtengamos produzcan ejemplares diferentes a la planta madre.

La hibridación no tiene porque ser mala.  Hay variedades hortícolas que son resultado de hibridaciones que han mejorado la variedad, pero también sucede lo contrario. Hay cruces que degeneran la planta y la descendencia nada tiene que ver con la madre.

En mi opinión, para guardar semillas de una variedad bianual y alógama, la planta debe haber completado su ciclo vital y es necesario poner barreras para impedir la polinización cruzada. Esto puede hacerse de varias formas, cultivando una única variedad evitando así el cruzamiento, o poniendo barreras físicas como pueden ser las mallas, velos, plásticos…y poder así cultivar distintas variedades de la misma familia sin miedo a la hibridación.

 

 

CULTIVOS DE SECANO: EL GARBANZO

¿Se puede cultivar sin agua? ¿Existe alternativa a la agricultura de regadío? ¿Se pueden aprovechar las tierras de secano?

Hace años era normal ver casi todas las tierras del pueblo cultivadas, las de las vegas y las que disponían de pozo con cultivos de regadío, y el resto de tierras con cultivos de secano. No se podía permitir tener las tierras sin producir ya que de ello dependía la supervivencia familiar. Por eso se aprovechaban todas las tierras, incluso las que no disponían de agua. Éstas se dedicaban al garbanzo, cereal o para cultivar alimento para el ganado. Pero con el paso del tiempo y la disminución de la gente dedicada a la agricultura, las tierras se han ido dejando de cultivar, y las pocas que se cultivan son las que disponen de agua. La mayoría de tierras de secano han quedado como pastos del ganado si no abandonadas.

Hoy en día los cultivos de secano han quedado reducidos a grandes cultivos de cereal. Pero estamos en un momento de cambio climático en el que muchas zonas sufren sequías constantes y el agua es un bien escaso. Creemos que en esta situación es importante reactivar el cultivo en zonas de secano. Cuando hablamos de cultivar sin agua, pensamos en cereales y poco más, creemos que para tener una buena huerta es necesario disponer de agua, pero la realidad no es así. Las semillas y las plantas han demostrado una gran capacidad adaptativa. Las semillas que durante años han sido cultivadas con abundancia de agua, se han acostumbrado a ello y no soportan la falta de agua. En cambio las semillas que se han ido cultivando con déficit de agua, han ido produciendo plantas resistentes y adaptadas a situaciones de sequía.

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Tierra sin cultivar desde hace 30 años

Por ello y aprovechando la tregua que el temporal ha dado en semana santa, hemos decidido recuperar varias tierras de secano que llevaban muchos años sin ser cultivadas.

En el pueblo hay un dicho que reza, “en marzo el garbanzal, ni nacido ni por sembrar”. Así que haciendo caso a la sabiduría popular, decidimos sembrar garbanzos.

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Garbanzos tipo Desi cosechados en 2017

El garbanzo, Cicer arietinum, es probablemente la primera legumbre cultivada en la historia, hay datos que hablan de él ya en el año 9000 A.C en la antigua Mesopotamia. Existen distintas variedades de garbanzo, pero se pueden resumir en dos tipos; tipo Desi de grano pequeño, amarillento o negro y con formas angulosas como el de Pedrosillano, y tipo Kabuli de grano medio o grande, redondeado y arrugado. En España el garbanzo más habitual es de tipo Kabuli, ejemplo de ello son el blanco lechoso, el venoso y el castellano. La importación del garbanzo comercial que viene de miles de kilómetros y las modificaciones genéticas para aumentar la productividad y los beneficios económicos, están haciendo que las variedades tradicionales estén en verdadero peligro de extinción. Por ello hemos elegido un garbanzo tipo Desi que es el que se ha venido sembrando mayoritariamente en el pueblo.

Comenzamos segando toda la hierba y la guardamos para usarla posteriormente de acolchado. La tierra ha sido utilizada como pastos de ganado por lo que dispone de materia orgánica suficiente y no necesita ser abonada. Pero el suelo se encuentra muy compactado después de tantos años de pisar por lo que procedemos ha hacer un arado superficial para ablandar la primera capa de tierra y dejamos unos días que asiente antes de sembrar nada.

IMG_20180329_173739Preparado el suelo, realizamos unos surcos donde sembraremos los garbanzos. La abuela nos ha recomendado que después de tanto tiempo sin cultivar la tierra, es recomendable ampliar el marco de plantación. Nos cuenta que lo normal es sembrar mediante la medida del cabuche o azadilla, una cavada sí otra no, pero en este caso ampliaremos un poco más la distancia.

Una vez que nazcan los garbanzos y tengan un palmo de alto, se debe desherbar alrededor de las plantas para que no compitan por nutrientes, a medida que las plantas van creciendo, esto puede ir reduciéndose.

Es un cultivo poco exigente en agua, en años en los que el invierno ha sido lluvioso no suelen necesitar ningún riego a lo largo del cultivo.

A mediados de verano cuando las hojas y los capuchones o vainas estén secándose será el momento de cosecharlos. Para ello se corta la planta y se deja unos días secar del todo para posteriormente trillarlos y extraer la semilla del garbanzo.

Como hemos dicho, creemos que se debe ir recuperando los cultivos de secano, para ello hemos sembrado junto a los garbanzos, tres cultivos más, lentejas, quinoa y garbanzo negro. Veremos como se adaptan estos cultivos en nuestra huerta e iremos contándoos el resultado, además de otros cultivos de secano que tenemos preparados para mayo que seguro os sorprenderán.

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Garbanzo, garbanzo negro, lenteja y quinoa

 

 

 

PREPARACION DEL SUELO

¿Es necesario arar la tierra para poder cultivar? ¿Es beneficioso para el suelo? ¿Existen otras alternativas?

Estos días estamos recuperando varias tierras que llevan muchos años sin ser cultivadas y las estamos poniendo a punto para sembrarlas esta primavera. El primer paso para ponerlas a punto es preparar el suelo. Éste es un tema controvertido y la forma de acometerlo varía en función del tipo de agricultura que se desarrolle. Existen muchos tipos de agricultura, tantos como agricultores, pero nosotros entendemos la agricultura como un continuo donde en un extremo estaría el intervencionismo total, que podría coincidir con la agricultura tradicional y en otro extremo el mínimo intervencionismo representado por vertientes actuales como puede ser la permacultura, si bien existen muchas otras formas de entender la agricultura como la ecológica, regenerativa, biodinámica…

Arar la tierra tiene beneficios, pero también inconvenientes, por ejemplo la destrucción de microorganismos indispensables para un suelo equilibrado, y a la larga puede degradar la estructura del suelo.

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Tierra sin cultivar desde hace 30 años

Tradicionalmente antes de sembrar nada, se abonaba la tierra con abono del ganado de la zona y se procedía a arar la tierra para envolver el abono con la tierra, oxigenar el suelo y eliminar las hierbas y adventicias. Esta visión defiende la necesidad de arar el suelo para tener un rendimiento óptimo de la tierra. Pero esto también provoca la destrucción de microorganismos, lombrices, volatilización de elementos esenciales del suelo, erosión, evaporación del agua y a la larga provoca la degradación del suelo.

El extremo contrario, defiende actuar el mínimo posible sobre la tierra. En resumen, las hierbas y adventicias existentes en el suelo mediante sus raíces van perforando el suelo y convirtiéndolo en tierra esponjosa y oxigenada, y con la descomposición de la vegetación existente se abona el suelo. De esta manera la tierra por si misma obtiene todo lo que necesita, reduciendo la intervención a acciones menores como segar hierba para acolchar. Pero esto es la teoría, en la realidad encontramos suelos en los que no hay vida ni vegetal ni animal, que son puros pedregales, y mejorar estos sueles sin intervención es muy complicado.

Como hemos dicho, entendemos que la agricultura es un continuo, no es blanco ni negro y cada suelo es distinto a otros y necesita de un tratamiento diferente, por eso nosotros tomamos un método intermedio.

Nuestros principios fueron más cercanos a la agricultura tradicional en este aspecto. Antes del comienzo de la temporada añadíamos estiércol a la tierra y con una motoazada envolvíamos todo para nutrir y oxigenar la tierra. Pero hemos ido haciendo pruebas y experimentos, y hemos comprobado que hay otras alternativas.

El año pasado cogimos un nuevo huerto dedicado en su tiempo al cultivo del cereal. Era un suelo esquilmado, sin nutrientes, sin vida, sin vegetación, un suelo duro como la piedra en el que ni siquiera el pico se clavaba en la tierra. En estas condiciones decidimos hacer un experimento, con mucho trabajo abonamos con estiércol y aramos la tierra. Una vez arado, construimos unos bancales elevados y procedimos a taparlos con paja para evitar la erosión del suelo y la evaporación del agua. Una esquina de huerto la dejamos como estaba y procedimos a sembrar unas semillas de calabaza y calabacín y comparar los resultados en las dos zonas del huerto. En la zona arada los resultados fueron estupendos, todo lo sembrado se desarrolló adecuadamente, mientras que en la zona no arada las pocas semillas que germinaron no llegaron a desarrollarse.

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Bancales en proceso de transformación

 

Ahora mismo los bancales al no haberse pisado, haber ido incorporando materia orgánica en descomposición de los mismos cultivos, están en unas condiciones inmejorables, llenos de vida, llenos de lombrices e insectos. Ahora mismo estos bancales pueden ser sembrados sin necesidad de arar.

La conclusión a la que llegamos es que hay determinados suelos que es necesario arar inicialmente la primera capa de tierra para oxigenarla, descompactarla e incorporar materia orgánica para empezar a cultivar, pero una vez conseguido un suelo adecuado, a base de no pisar, sembrando biodiversidad, riegos adecuados, añadiendo restos de podas y buenos acolchados es posible cultivar sin modificar demasiado la estructura de la tierra.

Pero como he dicho cada suelo es un mundo y cada agricultor debe valorar los pros y los contras de cómo trabajar el suelo en función de sus necesidades.

CICLO DE VIDA DE LA CEBOLLA

Cebolla, cebolla tierna, cebolleta, calsots… ¿son lo mismo o son variedades diferentes?

Estos días me han preguntado sobre el cultivo de la cebolla tierna y de los calsots. Depende el sitio, a la cebolla tierna se llama de distintas formas, cebolla de verdeo, cebolleta…lo que lleva a algunas confusiones a la hora de diferenciar distintas variedades de cebolla. Espero que esta explicación ayude a entender un poco mejor el ciclo de la cebolla.

La cebolla, Allium cepa, es una planta bianual y es la variedad más común del género Allium. Dentro de este género  existen varias especies comúnmente denominadas “cebollas” como la chalota o la cebolla de verdeo.

La cebolla de verdeo, Allium fistulosum, conocida en Sudamérica como cebolleta o cebolla de verdeo es una especie del género Allium que se caracteriza por ser perenne, alargada (similar a un puerro) y que nunca hace bulbos.

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Cebolla de verdeo Allium fistulosum

En España en cambio se denomina cebolla tierna a la cebolla (Allium cepa) que se cosecha cuando aun está verde, cuando no ha madurado del todo. También es conocida en algunos sitios como cebolleta. Pero ésta no es una variedad diferente de cebolla, simplemente es una cebolla cosechada antes de tiempo.

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Cebolla tierna
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Cebolla tardía de Lérida

En algunos sitios se llama cebolleta a la cebolla de segundo año. Este es el caso de los calsots catalanes. Los calsots son cebolletas tiernas poco bulbosas de segundo año, obtenidas normalmente a partir de la cebolla tardía de Lérida. Las semillas se plantan a finales de invierno y en verano se recolectan las cebollas. A mediados de septiembre se vuelven a plantar los bulbos en tierra. Estos bulbos van desarrollar nuevos tallos que se irán cubriendo o aporcando con tierra para conseguir blanquear el tallo lo máximo posible. La cebolla inicial se habrá dividido en tantos bulbos como tallos haya desarrollado. A finales de invierno, primeros de primavera, estas cebolletas estarán listas para cosechar.

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Calsots recién cosechados

El proceso de los calsots, responde al ciclo evolutivo de la cebolla. Son plantas bianuales, esto quiere decir que el primer año se desarrolla el bulbo y el segundo año la cebolla vuelve a echar tallos nuevos y se divide en varios bulbos nuevos. Si no se cosechan en este momento, la cebolla desarrollará una flor donde saldrán las semillas de la misma para asegurar su reproducción.

Para comprender más fácil este proceso, os dejo un esquema del ciclo de los calsots que he encontrado en internet y es muy explicativo. Espero haber contribuido a aclarar un poco el ciclo vital de la cebolla y las diferentes denominaciones que reciben las distintas variedades de cebolla.

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CULTIVO DE JUDÍAS LOCALES

Judía, alubia, pocha, frijol, fabes, distintos nombres para nombrar a esta magnífica legumbre, un tesoro de nuestra tierra.

Nuestra huerta se encuentra en el municipio de La Horcajada, está dentro de la comarca agrícola del Barco de Ávila-Piedrahita, y según el Consejo regulador en esta  zona es donde se pueden cultivar judías del Barco de Ávila con la Indicación Geográfica Protegida (IGP). En 1989 estas judías obtuvieron el IGP y se convirtieron en el primer producto leguminoso en obtener dicha calificación. Desde entonces su fama ha ido creciendo hasta convertirse en una de las legumbres más apreciadas a nivel nacional.

LEGUMBRES

Legumbre es la semilla seca que contienen las vainas de las leguminosas. En esta zona siempre se ha cultivado legumbre, sobre todo judías y garbanzos. El IGP recoge siete variedades de judías: La judía blanca redonda o garbancera, la blanca riñón, morada larga o judía roja, morada redonda también conocida como pipo morado, la arrocina o chíchere, la planchada y el judión de Barco.

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La judía cuyo nombre científico es Phaseolus vulgaris, es una planta anual procedente de Sudamérica que actualmente se cultiva en todo el mundo bien en verde o bien en grano seco.

NUESTRAS JUDÍAS

Nosotros en nuestra huerta cultivamos tanto variedades de judía para cosechar en verde como en seco. La judía es una planta autógama que se autofecunda cuando la flor está todavía cerrada, por lo que las posibilidades de hibridación son muy pequeñas, aun así, tomaremos medidas para evitarla y conseguir semillas de calidad.

Este año vamos a sembrar varios tipos de judías con la intención de reproducirlas, por un lado las locales, judía riojana, planchada, judión, canela, morada larga, pipo morado y chícheres, todas ellas de La Horcajada.

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Judías cultivadas en La Horcajada

Por otra parte vamos a reproducir algunas variedades de judías nacionales como alubias de la Bañeza (cedidas por http://www.facebook.com/TodohuertaOptalidonGarcia/), fabes de la granja y fabes de mandilín de Asturias, alubia de Tolosa y  carillas madrileñas.

También vamos a hacer un pequeño experimento. Vamos a sembrar algunas matas de judías extranjeras para ver como funcionan en nuestra huerta e intentar reproducirlas. Hemos elegido para ello varios frijoles mejicanos y una judía rusa (obtenidas gracias a http://www.cultibook.com). De esta última haremos un especial seguimiento ya que nunca antes ha sido sembrada en España.

SU CULTIVO

Son cultivos que necesitan humedad constante y prefieren suelos ligeros que drenen el exceso de agua. Para su germinación necesitan temperaturas en el suelo superiores a 15º y entre 20 y 30 grados ambientales para su crecimiento, por encima y por debajo de esas temperaturas pueden darse malformaciones.

Nosotros las sembramos a partir del 15 de mayo cuando el riesgo de heladas tardías es menor. Aunque en la zona no suele hacerse, la víspera de sembrarlas se pueden poner a remojo para hidratarlas y acelerar la germinación. Elegimos una zona soleada del huerto, teniendo en cuenta las rotaciones de cultivo, intentando no repetir el mismo sitio del año anterior, evitando así un excesivo aporte de nitrógeno al suelo.

Separamos las judías de mata alta de las bajas para evitar que se den sombra unas a otras. Las de mata alta las entutoramos con cañas de bambú o bardas del río ya que pueden llegar fácilmente a los 3 metros. Nosotros usamos el riego por goteo asegurando así el aporte de agua justa en cada momento y en el lugar necesario.

Respecto a las plagas, no solemos tener ninguna reseñable, alguna presencia de pulgón negro que solucionamos sin problema con una mezcla de agua y jabón potásico en proporción 8:2 y una cucharada de bicarbonato.

Dejamos las vainas en la planta hasta que se secan completamente y entonces las recolectamos una a una y las desgranamos a mano. Una vez separadas las semillas las dejamos unos días en un lugar fresco y aireado para que terminen de secar y ya procedemos a guardarlas.

Separamos los mejores ejemplares para semilla y el resto las guardamos para consumir. La legumbre bien guardada puede durar muchos años, si bien su mejor momento para consumir es el primer año. La semilla en cambio puede mantener su capacidad germinativa hasta diez años.

A la hora de conservarlas hay que tener cuidado con los gorgojos. El gorgojo es un coleóptero herbívoro que se alimenta de vegetales y pueden llegar a ser una plaga en las legumbres almacenadas. Podemos detectarlos porque en las legumbres aparecen pequeños orificios redondos por donde penetran para comerse la legumbre desde dentro. Si no los detectamos a tiempo se reproducen rápidamente y acaban con toda la legumbre almacenada. Para evitarlo es recomendable revisar bien la legumbre antes de guardarla y usar un recipiente cerrado herméticamente. La abuela mete entre las judías hojas de laurel que repelen el gorgojo.

Las judías que guardamos para semilla, las metemos 48 horas en el congelador, así nos aseguramos que muere cualquier parasito que tenga.

Las judías tienen grandes beneficios para el campo ya que fijan nitrógeno a la tierra. En el plano nutricional, aportan proteínas de origen vegetal de alto valor biológico, hidratos de carbono complejos y son bajas en grasa. Son un alimento básico en la dieta mediterránea de hecho se recomienda consumir legumbres tres veces por semana, si bien en los últimos años se ha reducido drásticamente su consumo.

Desde aquí os animamos a aumentar el consumo de legumbres locales ya que no es lógico que teniendo legumbre de tan alta calidad, la mayoría que se comercializa provenga de miles de kilómetros de distancia. Si aumentamos el consumo de productos de agricultores locales conocidos, contribuiremos el desarrollo económico local, mejoraremos el medio ambiente y nos aseguraremos unos alimentos de calidad y alto valor nutritivo.

RECETA

Para terminar, os presentamos nuestro plato preferido de judías, las judías moradas con arroz que hace la abuela.

Ingredientes:IMG_20180320_134010

  • Judía morada larga
  • Arroz
  • Cebolla del huerto
  • Ajo del huerto
  • Laurel
  • Perejil del huerto
  • Chorizo de casa u oreja de cerdo
  • Aceite de oliva virgen
  • Sal
  • Pimentón

La noche anterior se lavan las judías y se ponen a remojo en agua limpia. Al día siguiente se ponen a cocer con unas hojas de laurel, unos trozos de chorizo o de oreja y un poco de sal en el mismo agua en la que han estado a remojo, de esta forma el caldo es más espeso y consistente. Se hace un machado de ajo y perejil y se añade a las alubias. Por otro lado se hace un refrito de aceite, cebolla y pimentón que se le añade al guiso. Se dejan cocer unos 30 minutos y se añade el arroz, dejando cocer otros 20 minuto más. Es recomendable comer la judías recientes antes de que el arroz se pase. Un truco que utiliza la abuela para evitar los aires que provocan las judías,,es añadir al guiso un poco de comino. Es un plato simple, rico y altamente nutritivo.

Salud y buenos alimentos.

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