LA MODA DE LO ECOLÓGICO Y EL ENGAÑO DE LO “BIO”

¿Sabemos lo que significa la etiqueta de “eco” o “bio” de algunos productos? ¿Conocemos todo lo que hay detrás de esta moda?

sellos-ecológicos-59987167Me tiene sorprendido la cantidad de productos ecológicos, biológicos, saludables y orgánicos que últimamente vemos en los supermercados. ¿Pero realmente nos paramos a pensar en lo que significan estos adjetivos?

Nos dejamos llevar por la nueva moda de lo “eco” y compramos estos productos creyendo que son mejores para la salud, sin pensar en lo que hay detrás de esta nueva moda, que como muchas, surgen de una buena intención y terminan acaparadas por las grandes multinacionales.

La legislación actual no ayuda a aclarar la confusión entre estos términos ya que los utiliza como sinónimos y la publicidad se encarga de que creamos que todo es lo mismo. Vamos a ver que significan los términos ecológico, biológico y orgánico.

Los alimentos ecológicos son aquellos en los que se respetan todos sus ciclos evolutivos sin intervención de fertilizantes o pesticidas químicos. Tanto la semilla, la tierra y el agua deben ser libres de químicos.

Biológico simplemente quiere decir que no ha sido alterado genéticamente, que no ha habido una intervención en el laboratorio para alterar alguna de sus cualidades.

Orgánico se refiere a los productos en los que no se han utilizado ningún producto químico en su cultivo, ni pesticidas ni fertilizantes. Algo orgánico no tiene porque ser biológico ya que se puede cultivar un maíz transgénico según los procedimientos de la agricultura orgánica, al igual que algo biológico puede ser cultivado con productos de síntesis.

¿DE DONDE VIENE ESTA MODA?

Hay una corriente actual que quiere cambiar los modelos de la agricultura y ganadería tradicionales surgidos entre los años 60 y 80. En estos años hubo diversos cambios que supusieron un avance para la época. El desarrollo tecnológico, el uso de fertilizantes y pesticidas químicos y las modificaciones de semilla en los laboratorios, dispararon la productividad. Estos avances  parecían la solución para acabar con el hambre en el mundo.

Pero la realidad fue otra. Estas modificaciones en las semillas aumentaron la producción pero no su calidad nutricional, causando algunas enfermedades crónicas en sociedades que basaban su alimentación en estos productos. Estas nuevas semillas creadas en los laboratorios crearon nuevas plagas e hicieron desaparecer muchas variedades locales, obligando al agricultor a utilizar exclusivamente semillas con patente industrial. Además, los efectos “positivos” de los fertilizantes y pesticidas químicos desaparecían rápidamente, convirtiéndose en imprescindibles, creando así una dependencia de la tierra y del agricultor con las multinacionales. De esta forma hoy nos encontramos suelos agotados y contaminados, algunos imposibles de recuperar y campesinos que solo pueden utilizar semillas que las multinacionales han patentado.

Como respuesta surgió un nuevo modelo ecológico que defiende una producción sin productos químicos y respetuoso con el medio ambiente y que pretende recuperar las variedades locales adaptadas a cada zona. Este movimiento era una alternativa a los modelos tradicionales y una oportunidad de recuperar el medio ambiente. Pero los oportunistas vieron en él una nueva forma de enriquecerse a consta de los demás. Las grandes empresas agroalimentarias con la connivencia de los poderes públicos han decidido sacar tajada de este movimiento haciéndonos creer que ahora lo bueno es lo ecológico. Han creado una legislación acorde a sus intereses, en la que si no cumples sus requisitos estás fuera de ella. Todo se basa en un sello, un sello quesellos-ecologicos cuesta dinero, por lo que quien no pueda pagarlo no puede vender productos “ecológicos”, obligando así a los productores a amoldarse a sus nuevas exigencias, exigencias que van cambiando según sus necesidades económicas. Esto provoca que muchos pequeños productores no puedan hacer frente a estos cambios y queden fuera del sistema, lo que terminará acabando con muchos de ellos.

Por eso, cuando nos encontramos con productos llamados “eco” o “bio” tenemos que pensar lo que hay detrás de ellos. No tienen por qué ser más sanos que otros que no tengan el sello de ecológico, ni tampoco tienen porque estar libres de químicos en el caso de los “bio”. Pero lo que sí es seguro es que tienen un incremento enorme en el precio.

En mi opinión, esta tendencia ecológica es un avance respecto a los anteriores sistemas de agricultura pero no es la solución mientras esté en manos de grandes empresas. La solución pasa por ayudar a los pequeños productores locales que trabajan ecológicamente sin los preciados sellos, apoyando el consumo de productos locales de km 0 y fomentando el uso de semillas locales libres y sin patentes industriales. Creo firmemente que el mayor acto de rebeldía que podemos tener es cultivar nuestras propias semillas. Apoyemos a nuestros productores, de esta manera contribuiremos al desarrollo económico de nuestro entorno y daremos la oportunidad a que el suelo y el medio ambiente se recupere.

TAREAS DE LA HUERTA EN INVIERNO: LA PLANIFICACIÓN

Aunque siempre nos guste trabajar la tierra y ensuciarnos las manos, a veces es necesario sentarse a pensar un momento en lo que queremos y tenemos que hacer, es decir, planificar nuestro trabajo. Ésta es una de las tareas más importantes si queremos tener éxito en nuestros cultivos.

Estamos a mediados del mes de febrero, uno de los meses más duros del invierno. En estas fechas nuestra huerta está en estado vegetativo casi en su totalidad debido a las grandes nevadas y fuertes heladas, algunos días se alcanzan en la huerta los ¡¡¡-14º!!! Digo casi en su totalidad porque hay una parte en la que sobreviven algunas brassicas de invierno como coles de Bruselas, berzas y lombardas, además de los ajos.

Si bien esto puede parecer algo negativo, a la huerta le viene estupendamente. El frío hace que muchos parásitos que quedaban en la tierra o en los restos vegetales se mueran y al derretirse la nieve el agua va filtrándose poco a poco y va llenando los acuíferos subterráneos y pozos. Además, plantas como las fresas, frambuesas, arándanos o grosellas, necesitan pasar por un proceso de frío para rebrotar en primavera con más fuerza. Una curiosidad, en Ávila se plantan muchísimas fresas que después de pasar el frío intenso se llevan a Huelva donde florecen rápidamente por el cambio de temperatura.

Ahora es un buen momento para realizar  ciertas labores imprescindibles para el buen desarrollo de los cultivos futuros. Estoy hablando de la PLANIFICACIÓN, una tarea necesaria, aunque a veces se vea relegada a un segundo plano, cuando no sustituida por la improvisación. Nuestra experiencia nos dice que una buena planificación aporta grandes beneficios a nuestros cultivos y suelos.

Estos son los motivos principales por los que nosotros dedicamos parte de nuestro tiempo a la planificación:

  1. Aumenta la productividad
  2. Mejora el aprovechamiento del espacio
  3. Minimiza las plagas y enfermedades
  4. Ahorramos recursos naturales
  5. Invertimos menos esfuerzo y tiempo de trabajo
  6. Mejoramos la estructura del suelo

ASPECTOS A TENER EN CUENTA A LA HORA DE PLANIFICAR LA HUERTA

Lo primero que debemos de tener en cuenta es el terreno. Debemos saber el espacio del que disponemos, las condiciones en las que se encuentra y el sistema de riego existente. Esto es básico, ya que según el tipo de terreno que tengamos podremos sembrar ciertas variedades u otras.

Nosotros particularmente tenemos tres áreas bien delimitadas. Una fija, dedicada a frutos rojos, fresas, frambuesas, grosellas… La segunda zona es una tierra de secano donde irán los cultivos que apenas necesitan agua como son los garbanzos, melones y sandias de secano y uno de los tesoros de la corona; ¡los tomates de secano!

Hablando de garbanzos, en España tenemos los mejores garbanzos del mundo. En nuestra zona siempre se ha cultivado el garbanzo tipo Desi, pequeño, de piel fina y excepcional para el consumo. Pero en estos momentos los garbanzos tradicionales están en peligro de desaparecer debido al auge de los garbanzos “comerciales”.

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Garbanzos tipo Desi cosechados en 2017

Por último tenemos la tercera y última zona que es la de regadío, dedicada a la mayoría de hortalizas.

Ahora toca organizar la zona de sembrado, decidir si vamos a construir bancales elevados, los tradicionales surcos o simplemente en el suelo. Según las características del huerto decidiremos uno u otro sistema. Nosotros por ejemplo para las patatas siempre usamos los surcos, así como para los cultivos de secano y los que se encuentran en pendiente, con el fin de que retengan la mayor cantidad de agua posible. En cambio los frutos rojos están delimitados en un bancal para que no invadan el resto de la huerta.

Después hay que pensar en las variedades que queremos plantar, y si éstas se adaptan a nuestro terreno. A veces nos empeñamos en plantar variedades que nos gustan mucho pero que en nuestra tierra son inviables. Valga de ejemplo nuestra huerta. Las características del suelo y la temperatura templada del verano con sus diferencias térmicas entre la noche y el día hacen que sea un lugar inmejorable para el cultivo de legumbre. En cambio no es un buen lugar para el cultivo de berenjenas las cuales necesitan mucha temperatura constante para su crecimiento. Cada lugar tiene sus pros y sus contras, de ahí la importancia de conservar las semillas locales adaptadas al lugar. No podemos pretender que cualquier semilla sea adecuada para todo tipo de suelos y climas. He aquí uno de los motivos de la iniciativa de La Huerta Socarrá.

Ahora hay que decidir la cantidad que queremos de cada una. Esto es importante porque a veces nos pasamos o nos quedamos cortos, teniendo un exceso de producción en determinadas variedades mientras que en otras nos quedamos cortos, por no hablar de los plantones que se desechan por un mal cálculo. Nosotros nunca tiramos plantones sobrantes, gracias al tiempo que dedicamos a la planificación no suelen sobrarnos muchos, pero si se da el caso, los regalamos. En los cultivos ecológicos nunca se desperdicia nada.

El siguiente paso es decidir donde plantar cada cosa. Hay que conocer las necesidades de cada planta, su requerimiento de horas de sol, necesidades hídricas, marco de plantación… No todas las plantas tienen las mismas necesidades, y como tal, nuestro tratamiento debe ser diferente en cada caso. Si a esto le sumamos la rotación de cultivos, vemos que no es tan sencillo decidir donde ubicar cada planta.

Nuestra huerta tiene árboles frutales, utilizamos su sombra para verduras que no requieren muchas horas de luz, por ejemplo, las espinacas, y evitamos sembrar debajo de ellos ya que las plantas no se desarrollan adecuadamente porque las raíces de los árboles absorben todos los nutrientes. Utilizamos el espacio más soleado para las solanáceas puesto que requieren muchas horas de luz.  Los cultivos altos como las judías, las ponemos alejadas de otros cultivos bajos para que no den sombra. Esto es muy importante, ya que con la llegada del calor y la humedad de los riegos, los cultivos que están en zonas de umbría son propensos a desarrollar hongos tipo oídio o mildiu. También aprovechamos la rotación de cultivos para sembrar cultivos que son muy exigentes en nutrientes en lugares donde el año anterior han estado sembradas las judías, ya que son fijadoras de nitrógeno.

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Judías entutoradas junto al maíz y separadas de cultivos bajos

ASOCIACIÓN DE CULTIVOS

Otro tema importante a la hora de decidir el lugar de plantación, es la asociación de cultivos. Se trata de combinar determinadas variedades en el mismo espacio para obtener ciertos beneficios. Como ejemplo de asociaciones básicas, tenemos la combinación de variedades de crecimiento rápido con otras de tipo lento, cultivos de raíz profunda como puede ser zanahoria o cebolla con otras mas superficiales, o cultivos de diferente estructura como pueden ser judías de mata alta con cucurbitáceas rastreras. Ejemplo de esta última combinación es la asociación precolombina, que combina el maíz para dar soporte a la judía que la utilizará como tutor, y la calabaza que hará de acolchado evitando la perdida de humedad y erosión del suelo. Contaros que en nuestra huerta este tipo de asociación no funciona. Tenemos tan poco tiempo de cultivo de verano (desde mediados de mayo a mediados de septiembre) que no podemos dar tiempo a que el maíz crezca lo suficiente antes de que la judía comience a enredarse en ella, y terminan las plantas de judía caídas en el suelo, mermando considerablemente su productividad y aumentando enormemente la probabilidad de que aparezcan hongos.

Otro tipo de asociación de cultivos, es la combinación de aromáticas con hortalizas. Las plantas aromáticas aportan innumerables beneficios a nuestra huerta, atraen los insectos polinizadores imprescindibles para la huerta y previenen nuestros cultivos de plagas y enfermedades. Este aspecto en la huerta tradicional no se ha tenido muy en cuenta, pero nuestra experiencia nos dice que es algo fundamental, por lo que en nuestra huerta siempre hay plantas y flores como albahaca, perejil, cilantro, tagetes o caléndula entre otras.

Una vez que tenemos todo planificado solo nos queda decidir el sistema de riego. Tradicionalmente el sistema de riego más usado era el riego por inundación. Esto era debido a que la mayoría de las tierras de cultivo se encontraban en las vegas del río Tormes, por lo que bien a través de acequias o pozos con noria, una vez a la semana se regaba inundando la tierra a través de los surcos. Pero actualmente hay otras opciones. Nosotros concretamente hemos decidido usar el riego por goteo ya que nos permite regar exclusivamente donde es necesario, evitando así el derroche innecesario de agua y reduciendo enormemente la aparición de hongos. Además, con un sencillo programador nos permite un riego automatizado que da mayor libertad y estabilidad a la hora de regar.

Por último, solo falta tomar una decisión; que variedades sembrar directamente y con cuales realizar semilleros. El tema de los semilleros es una de las cosas más complicadas en la horticultura, pero a nosotros nos gusta prepararlos en vez de adquirir externamente el plantón, ya que los semilleros presentan múltiples ventajas frente al plantón comercial, tema que analizaremos en otra publicación.

Como veis, el tema de la planificación es de máxima importancia y contiene muchos aspectos que no se deben dejar a la improvisación si queremos tener éxito con nuestra huerta y no volvernos locos cuando empecemos a trabajar en el terreno.  Así que tomaros un momento en estas tardes de frío y lluvia, sentaros con papel y lápiz y pensad en como queréis vuestro huerto y un pequeño consejo, anotarlo todo, ¡qué luego se nos olvida donde hemos sembrado cada variedad!

BIENVENIDOS A LA HUERTA SOCARRÁ

Quiero daros la bienvenida a esta iniciativa para recuperar variedades locales de la huerta tradicional de La Horcajada,un pequeño pueblo de Ávila dentro de la comarca agrícola del Alto Tormes.

Nuestra huerta se encuentra en La Horcajada, localidad abulense regada por las aguas del río Tormes, tierra de buena gente y lugar donde nacieron parte de mis antepasados.

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Vista de La Horcajada desde la “Peña Gorda”

Esta localidad está dentro de la comarca agrícola del Barco de Ávila-Piedrahita, y englobado según el Consejo regulador en la zona donde se puede cultivar judías del Barco con la Indicación Geográfica Protegida (IGP), las cuales en 1989 obtuvieron el IGP, convirtiéndose en el primer producto leguminoso en obtener dicha indicación.untitled

Este IGP ha dado una fama casi universal  a las judías de esta zona, que se han convertido en un producto muy apreciado en todas partes.

Pero mucho antes de esta merecida fama, ya se cultivaba legumbre en toda la comarca. Antiguamente todas las tierras de la vega del Tormes estaban ocupadas de huertos donde los lugareños cultivaban hortalizas y legumbres para alimentarse y ganarse la vida, por lo que estas tierras conocidas como Las Vegas, eran muy cotizadas.

Hoy en día como ocurre en toda la zona rural española, y concretamente en Castilla, los pueblos están sufriendo una despoblación paulatina, y a pesar de que últimamente existe una corriente que pretende regresar a los pueblos en busca de una mejor calidad de vida, lo cierto es que con el envejecimiento de la población cada vez son menos los que se dedican a la agricultura, quedando así la mayoría de las tierras abandonadas o como huertos de entretenimiento para las personas que buscan comer un poco más sano.

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Noria abandonada

Esto ha provocado que muchas variedades hortícolas locales se estén perdiendo para siempre provocando un daño irreparable para la biodiversidad local. Cada vez son menos los que siembran variedades locales y quienes se dedican a la agricultura como hobby, sustituyen estos tesoros locales por el “típico plantón tradicional”, en algunos casos más productivo y fácil de conseguir, pero que duda cabe que con mucha menos adaptación a la zona y un sabor nada comparable a los originales.

EL PROYECTO

Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la Naciones Unidas (FAO) entre los años 1900 y 2000 se perdieron el 75% de las variedades agrícolas del mundo debido a la substitución de los cultivos locales por un número limitado de variedades agrícolas orientadas exclusivamente al rendimiento comercial.

Creemos que las semillas son vida, y como tal deben ser patrimonio de todos, no patentes industriales como ocurre en algunos casos de semillas híbridas y transgénicas, que atan de pies y manos al agricultor con una multinacional que solo busca el rendimiento económico.

Las semillas locales tradicionales aportan propiedades organolépticas muy superiores a las variedades comerciales imperantes, además de estar mejor adatadas a las condiciones ambientales locales lo que hace que respondan mejor a condiciones adversas. Esta biodiversidad hace posible que el riesgo de sufrir plagas se reduzca considerablemente con lo que la probabilidad de pérdidas masivas de cosecha es mucho menor.

Ante este panorama surgió la idea de recuperar variedades hortícolas locales y conseguir reproducirlas ecológicamente para aportar nuestro granito de arena a la conservación de estos tesoros naturales y contribuir a mejorar la biodiversidad de nuestra flora local.

LA HUERTA

Para ello contamos con una huerta en La Horcajada, la cual se ha dedicado desde muchos años atrás al cultivo tradicional de hortalizas. Consta de dos partes una de regadío en la que existen varios árboles frutales antiguos y otra dedicada a cultivos de secano. Después de unos años en barbecho, esta huerta volverá a ser un reducto de biodiversidad local.

Somos defensores de la agricultura ecológica, creemos que únicamente respetando los ciclos vitales de cada variedad y tratándolas naturalmente y libre de agrotóxicos, pueden conseguirse unos alimentos ricos y sanos que nos permitan tener una buena la salud, a la vez que respetamos la naturaleza que es fuente de vida. Creemos firmemente en el dicho popular “somos lo que comemos”. En la huerta nos guiamos mucho del refranero popular, que gracias a la abuela y a sus conocimientos del mismo, nos dan orientaciones estupendas de varios aspectos hortícolas.

Llevamos tiempo intentando recuperar semillas autóctonas naturales a través de amables agricultores que han colaborado con nosotros donándonos algunas variedades y otras obteniéndolas a través de pequeños trueques entre hortelanos aficionados.

Aunque seguimos buscando semillas locales, este año empezamos con el proyecto de reproducción de semillas autóctonas y para ello estamos ya a pleno rendimiento con las labores previas a la plantación, tareas imprescindibles para un correcto desarrollo posterior de los cultivos, y en cuanto las nieves nos lo permitan, nos pondremos con el trabajo de campo. Estas tareas son la planificación del huerto, preparado de la tierra e inicio de semilleros en las variedades que lo requieren.

Si os apetece descubrir la evolución paso a paso de este proyecto y conocer las variedades locales de nuestra huerta, os invito a seguir este blog, donde os mostraré el desarrollo completo de la huerta de principio a fin, como trabajamos nuestra huerta, como cultivar las distintas variedades locales en las que la joya de la corona serán las legumbres, sin dejar de lado obviamente al resto de hortalizas donde tendremos un apartado especial para las hortalizas exóticas, donde este año haremos un ensayo con una variedad de judía nunca antes plantada en España con más de 50 años de antiguedad. En resumen, un sitio donde compartir la experiencia que vamos adquiriendo con el trabajo y estudio diario de la tierra.